Educación Emocional

EL SUFRIMIENTO EMOCIONAL

Sufrimientos más Comunes

Nosotros queremos ser felices, pero el objetivo principal de la mente es conseguir nuestra SUPERVIVENCIA.

 

Los mecanismos con los que cuenta para ello llenan nuestra vida de emociones negativas y sufrimientos innecesarios:

Para conseguir la supervivencia física, la mente lo juzga todo en términos absolutos.

 

Catalogamos las situaciones como agradables o desagradables, las personas de buenas o malas, los objetos como bellos o feos, etc. 

Todo lo ponemos en relación con nuestras experiencias pasadas y nuestras creencias para clasificarlo y, a partir de ahí, aceptarlo o rechazarlo.

 

Cada vez que mentalmente RECHAZAMOS algo, surge una emoción negativa; ira, miedo, tristeza, etc.

Cuando mantenemos de forma prolongada ese rechazo surge la Ansiedad o la Depresión.

Para cubrir las necesidades afectivas, la mente registra todo lo que nuestro entorno (familia, pareja, amigos y sociedad en general) nos demanda para ser ACEPTADOS.

 

Perdemos nuestra naturalidad aparentando ser lo que no somos, sacrificamos nuestra vida, arriesgamos nuestra salud, e incluso mantenemos relaciones tóxicas, por tal de sentirnos aceptados, valorados y queridos.

 

Nos llenamos la cabeza con montones de  «tendría que» y «debería de» con los que nos autocriticamos y sufrimos.

A partir de las experiencias vividas vamos aprendiendo y repitiendo los  comportamientos más adecuados para la supervivencia, creando así nuestra zona de confort.

 

Con el paso del tiempo deja de llamarnos la atención todo lo bueno que nos rodea, ya que la mente considera que no vale la pena malgastar energía en centrar nuestra atención en algo que ya se ha demostrado que no es peligroso.

 

De esta forma vamos perdiendo la curiosidad y la ilusión propias de la juventud.

La mente humana ha desarrollado la capacidad imaginar, anticipándose así  a posibles situaciones y mejorando con ello nuestras posibilidades de supervivencia.

 

Sin embargo, esta habilidad tiene un elevado coste emocional ya que, cuando no pensamos en nada, la mente se dedica a viajar en el tiempo y recrear posibles situaciones futuras o rememorar momentos pasados.

 

Cada vez que mentalmente recreamos situaciones etiquetadas como desagradables o peligrosas surge el rechazo, la emoción negativa y el sufrimiento.